Asamblea CdO

Crisis y responsabilidad

Mundo · Pietro Venizzi
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23 noviembre 2010
Este fin de semana se ha celebrado en Italia la asamblea internacional de la Compañía de las Obras, una realidad que reúne a 30.000 empresas en todo el mundo. Se ha reflexionado sobre la responsabilidad y la crisis.

Todo empezó por una pequeña empresa que producía vinos, con sede en Sicilia, en una zona muy condicionada por la presencia de la mafia. A partir de aquí, Giorgio Vittadini, presidente de la Fondaziones per la Sussidiarietá, relató cómo nació la Compañía de las Obras que él fundó durante su participación en la asamblea nacional, que ha tenido como lema "Una responsabilidad que crece con la fuerza del origen". Origen que no fue un proyecto para cambiar el mundo sino un grupo de amigos que creó una empresa a partir de su pasión por el vino. "Empezamos por la necesidad de ayudarles, porque queríamos que su empresa pudiera seguir existiendo. Trabajando, viviendo, aquella pequeña empresa demostraba que lo que era posible para ella era posible también para todos. Esto era lo que nos interesaba".

El que trabaja y el que critica. El desafío se hizo mucho más grande y todavía sigue presente en la Compañía de las Obras. "El problema de nuestra sociedad es la falta del deseo -subraya Vittadini-. No se tienen hijos, no hay voluntad de cambiar ante las transformaciones del mundo y se critica a los pocos que cambian algo, porque el deseo está tan reducido que se llega a pensar que los que se mueven nos están engañando". Sin embargo, la Compañía de las Obras ha crecido confrontándose continuamente con el problema del trabajo. Vittadini ha citado a Luigi Giussani, que explicaba que "no podemos rendirnos frente al hecho de que la reorganización de la economía se lleve a cabo a expensas del empleo".

El desafío del trabajo. Un reclamo de gran actualidad, en un momento en el que el paso en el mundo ha alcanzado un máximo histórico. No por casualidad, don Giussani añadía: "Hay que encontrar una vía de salida. Cada uno debe ocuparse de su tarea, participando con seriedad en la lucha contra el desempleo". Vittadini ha insistido en que "el inicio de la Compañía de las obras fue esta voluntad de crear trabajo. Muchas empresas nacieron para dar vida y generar posibilidades de empleo allí donde no existía, para salir de la economía sumergida y de las condiciones que imponía la mafia".

Contra los falsos moralistas. "Cuando hablamos de subsidiariedad, hablamos de una sociedad en la que las personas son capaces de responder por sí solas a sus necesidades", ha concluido Vittadini. "Esto es lo que urge en este momento, no los falsos moralistas que acaban con la vida de las personas. La Compañía de las obras ha sido para mí sobre todo una necesidad, porque yo necesito implicarme, dar, ser útil a los demás". De este deseo ha partido precisamente la intervención de Julián Carrón, presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación, que ha citado a la escritora Flannery O'Connor: "Si la vida nos satisficiera, hacer literatura no tendría sentido".

La pasión y el cansancio. "Nuestras obras -ha comentado Carrón- nacen del deseo de satisfacción. Pero por el camino, esta apertura puede decaer hasta incluso desaparecer, como documenta el escepticismo de muchos adultos. Todo el empeño con el que uno empieza a trabajar no puede impedir que en un momento dado uno se canse". Carrón, llegado a este punto, se ha preguntado: "¿Es posible mantener viva la fuerza del origen? El hombre solo es incapaz. La presunción moderna asume el rostro de la separación de la moral respecto al origen de la acción, que es justamente el deseo. Y así experimentamos que el trabajo se reduce a puro deber, a un desgaste crónico, y falta una motivación verdadera".

Como los bárbaros. La única solución, ha subrayado Carrón, "es el encuentro con Cristo que produce la sorpresa de despertar el deseo. En ese encuentro nace la personalidad del hombre y esto representa el inicio de la aventura y de la responsabilidad de cada uno".

Para el presidente de la CdO, Bernhard Scholz, "nuestra capacidad para crear podría parecer un mérito nuestro, cuando nace de una valoración del deseo de cada uno que pone en marcha todas sus energías para construir un mundo más humano. Mientras vemos cómo en la sociedad cada vez se vive más como los bárbaros, nosotros decimos que es posible un modo diferente de afrontar los problemas. Y esto hace crecer nuestra responsabilidad".

"Hace falta un gobierno cohesivo". Una responsabilidad que, para Scholz, atañe también a los políticos. "La situación de las familias y empresas requiere un empeño renovado por parte de todos los partidos. Es necesario un gobierno con autoridad y cohesión, y una oposición propositiva y constructiva. Las reformas son urgentes y no se puede esperar mucho tiempo para introducir la subsidiariedad como base del sistema".

Marcos Zerbini, diputado brasileño y responsable de la Asociación de los Sin Tierra en Sao Paulo (Brasil), ha narrado cómo su encuentro con la Compañía de las obras le ha ayudado a afrontarlo todo con un método renovado.

Compromiso y libertad. "En el año 2003, mi mujer Cleuza y yo seguíamos los casos de 10.000 familias. Habíamos conseguido grandes resultados, pero estábamos cansados y preocupados porque aquella responsabilidad parecía aplastarnos. Después de participar en la asamblea de la Compañía de las Obras en América Latina, seguimos comprometidos para mejorar la sociedad, pero sin esa sensación de angustia que estaba empezando a pesarnos. Nuestro modo de afrontar todas las cosas nos ha hecho finalmente libres, con la conciencia de que la construcción más importante por la que debemos comprometernos es sobre todo la de nuestra persona".

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