Convención demócrata: Can We?

Mundo · Clara de Haro, Washington
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9 septiembre 2012
Denver 2008. Convención demócrata. Obama presentabasu candidatura apelando al cambio que Estados Unidos necesitaba. Un gobierno quefuera más allá de las diferencias partidistas, oferta de esperanza para los paradosy los inmigrantes, atención a la degradación del planeta. Eran sus promesas. Larespuesta fue un energético y entusiasta "Yes, we can" del público.Tres meses más tarde Obama llegaba a la presidencia.

Charlotte 2012. Cuatro años más tarde. Obamapide de nuevo el voto en la Convención celebrada esta semana, a dos meses de laselecciones presidenciales. El escenario que se presenta no puede estar más lejosdel prometedor "Yes, we can" del 2008. Los datos reflejan que lagran potencia económica todavía no ha salido de la crisis. Desde el comienzo dela recesión la tasa de crecimiento no ha superado el dos por ciento y la tasa dedesempleo no disminuye. El último dato de julio refleja que de hecho ha aumentado,se sitúa en un 8,3 por ciento. Quedan dos meses para las elecciones y la diferenciaentre los candidatos se ha reducido considerablemente. Ha sido la elección de Ryancomo segundo de Romney y la preocupación de los estadounidenses por la situacióneconómica las que han acortado las distancias. Charlotte esta semana se ha convertidoen el punto de mira. Los demócratas buscaban el éxito del 2008 y la opinión públicacomparaba lo sucedido con lo ocurrido hace ocho años. ¿Cuál ha sido el resultado?

Dada la pequeña diferencia entre los candidatos,la convención se ha centrado en atraer los votos de las minorías que en 2008 procurarona Obama su presidencia: jóvenes, independientes e hispanos. El voto hispano resultódecisivo en 2008 y volverá a serlo en 2012. Los demócratas lo saben, pero tambiénson conscientes de que el cambio en la política migratoria tan prometido por Obamano se ha producido. Necesitan reconquistar el voto hispano y por eso uno de losdiscursos estrella de la convención ha sido el del senador de origen mexicano JuliánCastro. Los jóvenes en 2008 fueron otro elemento clave. Pero en este sector tambiénexiste cierto descontento. La razón vuelve a ser económica. Según una encuesta realizadapor Generation Opportunit, latasa de paro entre los que tienen entre 18 y 29 años es del 12,7 por ciento.

Otro momento estrella de la semana, el miércolespor la noche, fue el discurso de Clinton. Fue uno de los momentos más esperadosy más vistos de la convención, dada la alta estima con la que cuenta el presidentetanto entre los votantes demócratas como republicanos. Esta estrategia buscaba presentaruna cara más centrista del partido que pueda atraer al voto independiente o indeciso.Con una locuacidad envidiada por muchos políticos, Clinton defendió la candidaturade Obama diciendo que cuatro años no son suficientes para cumplir todo lo prometidoen 2008.

Finalmente, en la esperada noche del jueves,Obama se dirige de nuevo a los norteamericanos. Discurso lleno de grandes promesasy palabras que ponen la esperanza en la elección de noviembre. Pero ya no estamosen 2008, han pasado cuatro años. Obama nos lo recuerda: "los tiempos han cambiado- y yo también. Ya no soy un candidato, soy el presidente". Efectivamente,tras cuatro años de gobierno los norteamericanos tienen hechos concretos a los quemirar para poder elegir en noviembre, más allá de las pías palabraspronunciadas en grandes discursos. Y el enérgico "yes, we can"se convierte en pregunta. ¿Es acaso la gran promesa de un presidente suficientepara afrontar con esperanza la crisis? Los norteamericanos han experimentado queno. La elección que hagan en noviembre es importante. Pero todavía más el entenderque la situación actual exige de la sociedad -"we, the people"- un protagonismo mayor que la elección de un líderpolítico. 

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