Cataluña: la realidad llega en pateras

España · Francisco Pou
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11 febrero 2014
Previsión de fuerte oleaje, viento y tempestades en España, y en Cataluña. Es la meteorología. Pero también la Historia que se intuye viendo titulares de prensa y audiencias de televisión. En la era de las Revoluciones, las asistencias cambiaban regímenes. La “toma de la Bastilla”, que marca un hito, apenas reunió a unos centenares de asaltantes que liberaron, exactamente, a 7 presos defendidos por un puñado de guardias.

Previsión de fuerte oleaje, viento y tempestades en España, y en Cataluña. Es la meteorología. Pero también la Historia que se intuye viendo titulares de prensa y audiencias de televisión. En la era de las Revoluciones, las asistencias cambiaban regímenes. La “toma de la Bastilla”, que marca un hito, apenas reunió a unos centenares de asaltantes que liberaron, exactamente, a 7 presos defendidos por un puñado de guardias.

La gente hoy “asiste” a los hitos desde el sofá, con un cetro de botones, y la “toma de la Bastilla” del fin de semana fue “el paseíllo de telediario” de la Infanta Cristina en Palma. La Infanta cumplió pena antes de tener acusación y sentencia, en esta pena popular de linchamiento organizado con cámaras. Hizo la Infanta de forzada María Antonieta en la revolución de los sofás de un país que, aunque no sabe muy bien qué quiere, quiere que pase algo, para ver si algo “cambia”. En Cataluña, morbo amplificado: la corrupción “española” en el paseíllo.

El “pelotón de fusilamiento mediático” no ya de la Infanta Cristina, sino de la monarquía más barata de Europa, no está mal pagado. Un chófer de TV3 cobra casi 40.000 euros. Una peluquera, 34.000, 29.000 la telefonista, 33.000 una secretaria y 53.000 un reportero, según informa la agencia catalana e-noticies. No está mal en una Cataluña donde la pobreza ha crecido un 48% en 5 años, donde este pelotón mediático repite la salmodia “que España nos roba” con el fondo de la Infanta Cristina, y vuelve a incumplirse el compromiso de déficit público, esa especie de legal “robo” al futuro.

Se habla poco en la prensa catalana (con una drogodependencia de la subvención) de pobreza, de la alarma de la patronal por el proceso de desindustrialización catalana (se han perdido el 39,4 de las pequeñas y medianas empresas según Pimec).  El entusiasmo de las portadas es el proceso de Escocia como paradigma; mirar lejos en la distancia y el tiempo.

Mientras, apenas percibimos cómo constantemente siguen llegando, en un goteo trágico de naufragios, las pateras. Desde el Sur hasta los Pirineos se va repartiendo la marea humana. Si para nosotros no es suficiente el recortado bienestar que el Estado nos da, para esos navegantes del “todo o nada”, se trata de llegar a un paraíso donde algo comerán, algún día. Aunque sea en colas más largas, les verá un médico y sus derechos se harán respetar. El fruto de un largo trabajo de una Europa unida en pueblos, países y convicciones, oxidadas ahora por el escepticismo mediático oficial, estará a su alcance después de jugarse la vida en el mar. Esa será la auténtica balanza fiscal.

Las revoluciones se hacen si son reales. Lo que se cuece en los sofás y narran los reporteros con chófer es, sobre todo,  una enorme decepción,  cuando aterricen en el presente real, que hoy está ya haciendo colas de drama.

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