Caso YPF: claves para entender y juzgar

Mundo · Horacio Morel (Buenos Aires)
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30 abril 2012
Laexpropiación de las acciones de la petrolera YPF en manos del grupo español Repsolha desatado un sinfín de reacciones y opiniones. Intentamos aquí brindar lainformación imprescindible para comprender y valorar con objetividad lacuestión.

1) Situación energética argentina

LaArgentina tardó 81 años enalcanzar su autoabastecimiento energético en 1988, luego de haber descubiertoel primer yacimiento de petróleo en 1907. Ese logro se debió principalmente ala acción de la estatalYPF, creada en 1922. Cuando el país logró autoabastecerse depetróleo, su producción llegó a 26 millones de metros cúbicos, y no se detuvohasta tocar el pico máximo de 49 millones m3 en 1992, el año de su privatizacióna causa de las políticas neoliberales aplicadas por el gobierno de Menem, quiendecidió vender YPF pese a ser una empresa estratégica y rentable. A partir deallí, tiene comienzo una política energética signada por la desidia ynegligencia en los necesarios controles del Estado, hasta que en 2007 laArgentina dio el gran salto atrás que significa pasar a depender del exterioren materia de combustibles. Desde entonces, sufrimos restricciones energéticasque afectan la producción industrial y que colocan en serio riesgo el serviciodomiciliario en determinadas épocas del año; para cubrir el déficit importamosgasoil y fueloil de Venezuela, gas natural de Bolivia y gas de Trinidad yTobago. Como dato extravagante, por compromisos políticos asumidos con paísesvecinos hemos importado parte del gas boliviano para a su vez exportárselo aChile, a menor precio.

A fin deilustrar la situación de la última década, según los confiables números yestadísticas del prestigioso Instituto Argentino del Gas y del Petróleo, lasreservas de petróleo cayeron de 473 millones de m3 a 401 millones, y las de gasde 777.610 millones de m3 a 358.733 millones.

Laproducción de petróleo disminuyó de 44.938.867 m3 a 33.231.358 m3, pese a quela cantidad de pozos de extracción efectiva creció de 14.436 a los 22.860actuales, lo que implica una caída de la productividad, puesto que con un 55%más de pozos se produce un 51% menos, aunque ello se explica no sólo en ladisminución de actividad empresaria (en junio de 2007 había 86 equipos deperforación operando y en diciembre de 2010 eran sólo 61), sino también arazones geológicas puesto que los yacimientos que están siendo extraídos son yaen su mayoría muy maduros. Razón esta última que hace entender lo importantedel nivel de la actividad de exploración, ítem en el que se verifica una caídade 50 pozos en el año 2000 a 35, una década después.

Ladisminución de las reservas de gas y petróleo, la menor producción petrolera(en el caso del gas es algo diferente puesto que la producción total continúaen el mismo nivel desde el 2000, pero con más del doble de pozos de extracciónefectiva lo que habla también de déficit de productividad) y la falta deadecuadas inversiones en materia de exploración, coincidiendo todo ello con unperíodo de mayor actividad industrial por la recuperación que siguió a larecesión de 1998/2002, han puesto al país en una situación desfavorable que,según los entendidos, llevará más de diez años revertir, y muchos miles demillones de dólares de inversión.

2) La actuación de Repsol

Luego departicipar minoritariamente de la privatización de YPF del año ‘92, en 1999Repsol compró el 82,47% de las acciones por un poco más de 13.000 millones dedólares, operación por la que quedó como casi única accionista con más del 95%del capital de la empresa.La venta de las acciones de YPF no incluyó la transferenciade dominio de los yacimientos, porque los mismos siempre continuaron siendo delEstado argentino, sino que se trata de una concesión del derecho exclusivo deexplotación de los pozos y de exploración de áreas petroleras. El diseñosocietario de YPF prevé en el estatuto la participación del Estado Nacional, delas provincias, del operador privado y de los trabajadores. El Estadoconservaba la llamada "acción de oro", por la que era necesario suconsentimiento para decidir la fusión de la empresa, la venta de acciones a otrosgrupos, la aceptación de una oferta hostil que implicara el cambio de controlaccionario, la transferencia a terceros de los derechos de explotación yexploración y/o el cese de las actividades de la compañía.

Desde laprivatización en 1992 y hasta la toma de control por parte de Repsol en 1999,el reparto de utilidades a los accionistas promedió el 44% de las gananciasobtenidas por la empresa, destinándose el restante 56% a reinversión. Desde1999 hasta 2011, la distribución promedio fue del 90% de las utilidades,situación que se agravó los últimos tres ejercicios aprobados (2008, 2009 y2010), en los que distribuyendo resultados acumulados no reinvertidos, laempresa repartió entre sus accionistas el 115% de sus ganancias, puesto que enese período ganó 12.916 millones de pesos y asignó dividendos por 14.908millones moneda nacional. Este incremento de reparto de utilidades (con picosdel 135% en 2008 y 2010) se explican por la aparición en escena de la familia Eskenazi,a la que ya nos referiremos. A modo de balance, entre 2001 y 2011 YPFdistribuyó 12.146 millones de dólares, los que sumados a los 1.660 millones depesos/dólares convertibles repartidos entre 1999 y 2000, arrojan un total de13.806 millones de dólares.

Talpolítica de reparto de utilidades con casi nula reinversión explica no sólo elmagro resultado en materia de explotación y exploración descripto en el primerpunto, sino además el fulminante atractivo del "dividend yield" (coeficiente derendimiento en dividendos) de la compañía, que es igual al cociente deldividendo sobre el valor bursátil de la acción, que llegó al 15,30%, muysuperior al de otra compañías petroleras de primer nivel (Shell tiene undividend yield del 4,9%, Chevron del 3,2%, Exxon también 3,2% y Apache 0,7%). Estoconvirtió a la acción de YPF en una inversión apetecible para los especuladoresde Wall Street, pero los valores bursátiles pueden resultar un espejismo,especialmente en el caso de YPF cuyo balance del 2011 demuestra que su pasivopasó de 12.042 millones de pesos a 36.664 millones en sólo cuatro años, o seaque debe un poco más de 8.000 millones de dólares, al tiempo que su patrimonioneto en igual período descendió de 26.060 millones de pesos a 19.545 millones,unos 4.343 millones de dólares. Es decir, si se toma el valor de balance, laempresa vale la mitad de lo que debe, y si atendemos al precio bursátil de laacción (u$s 21 por acción) vale 8.260 millones de dólares, o sea, la mismacantidad que debe.

3) YPF bajo la dinastía de losKirchner

El Estadosiempre prestó su anuencia a la política empresaria de Repsol, demostrado ellopor la nula oposición en el seno de su Directorio del representante estatal. NéstorKirchner no podía ser ajeno a ello, y con la excusa de "argentinizar" laempresa, forzó el ingreso del grupo Petersen (familia Eskenazi) en 2007 paraadquirir el 25,46% de YPF sin poner un centavo, ya la compra de las acciones serealizó financiada 100% por Repsol a pagarse con los dividendos a percibir porlos nuevos accionistas (¿socios? ¿testaferros? ¿ambas cosas?). El vínculo deKirchner con los Eskenazi es de vieja data, ya que se trata de una familia queen la década del '80 tomó el control de Petersen, Thiele & Cruz, unaimportantísima empresa constructora vinculada a la obra pública y privada, yque en los 90' desembarcó en el negocio financiero, alzándose con lasprivatizaciones de los Bancos de San Juan, Santa Fe, Entre Ríos y… Santa Cruz(provincia de la queKirchner era gobernador). Hoy es un grupo aún másdiversificado, con actividades agrícoloexportadoras también. La sola modalidaddel ingreso de los Eskenazi a YPF levanta todas las suspicacias del observador,y con razón.

Laprodigalidad con la queRepsol procedió en la distribución de dividendos, acentuadadesde el ingreso de los Eskenazi a la sociedad, fue avalada desde el poderpolítico, e interpretar ello como una simple negligencia es un acto deinocencia absoluta.

4) Los intereses detrás de laideología

No puedecuestionarse que la política energética de un país es materia soberana. Elderecho de Argentina de recuperar la explotación de sus propios recursos anteel escenario descripto en el primer punto está fuera de toda discusión. Peroello no significa sin más que la expropiación, tal como ha sido decidida por CristinaKirchner, sea un acto enteramente legítimo.

En primerlugar, cabe preguntarse por qué se expropió en vez de negociar la recompra deYPF. El propio estatuto de la sociedad establece los mecanismos al efecto, y laconducta asumida por el Gobierno argentino es violatoria de los artículos 7 y28 del estatuto de YPF.

Ensegundo término, también cabe preguntar por qué sólo se expropiaron lasacciones en manos de Repsol, sin tocar las de ¿Eskenazi?, siendo que desde suincorporación a la sociedad, tomando puestos en el Directorio y diversasgerencias, el managment de la empresa respondía al socio local. Curiosa formade premiar tan pobres resultados, que pusieron al país al borde del colapsoenergético.

La supuesta inminentecompra de las acciones en poder de Repsol por parte de una compañía china,rumor que circula en estos días, no es excusa válida para actuar como se hizo:es que teniendo en su poder la "acción de oro", el Estado argentino era y es elárbitro de toda transferencia accionaria que comprometa el control de lacompañía, sin dejar de mencionar que habiendo ya intereses chinos asociados acapitales nacionales en otras petroleras presentes en el país, cualquieroperación como la que se dice se estaba gestando hubiera requerido laaprobación estatal a través de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia. Restasólo la duda de qué grado de libertad le queda al gobierno argentino para decir"no" a quien nos compra toda la soja, aún disponiendo de todos los mecanismoslegales a favor.

El crecientedéficit del Estado mueve a pensar que la decisión del gobierno carece delpatriotismo con el que pretende embanderar la expropiación. Lasganancias de YPF son una enorme tentación para quien viene perdiendoexorbitantes sumas en Aerolíneas Argentinas, por ejemplo, habiendo echado manoya a las administradoras de fondos de pensión, a los fondos de los jubilados ya las reservas monetarias reformando la Carta Orgánica delBanco Central.

"Vamospor todo" suelen festejar los de La Cámpora cada ocurrente manotazo deCristina, y lejos de toda metáfora, es una expresión literal.

Laintervención de la empresa quedó a cargo del ascendente Kiciloff, quien antespasó por Aerolíneas Argentinas. 

5) Las consecuencias de laexpropiación

España seapuró a tomar represalias ante la expropiación, qué otra cosa podía hacer. Laprimer a de ellas fue suspender la compra de biodiesel a la Argentina.

Si bienha habido expresiones de solidaridad con Repsol de parte de los EEUU y la Unión Europea,parece ser que todo quedará a nivel discursivo y la cuestión se reducirá a labilateralidad.

Es ciertoque la decisión del gobierno podría complicar el acceso a créditos deorganismos internacionales, pero esa alternativa aún le está vedada a laArgentina desde el default del 2001 mientras aún le debe dinero a bonistas y alClub de París. La expropiación de YPF significa un paso atrás en este sentido,y nos condena a -eventualmente- volver a recurrir a Venezuela como prestamistade última instancia al 15% anual, cuando nuestros vecinos uruguayos, porejemplo, consiguen créditos al 2% anual para infraestructura.

Lamundialización de la economía es un proceso irreversible, la globalización sudeformación patológica. En este contexto, como dice Jorge Castro, lagobernabilidad del sistema global es uno de los principales desafíos de nuestracivilización actual, y el gobierno mundial no se basa sino en la confianza, elcontrato y la política.Esto es lo que no quiere entender el gobierno de Cristina.

Lo máslamentable es el encono en clave argentofóbica que ha estallado en algunossectores hispánicos, que de todos modos no tiene el peso ni la relevancia paraalterar el vínculo de fraternidad que siempre caracterizó a argentinos yespañoles.

Repsol noes España, así como Kirchner no expresa todo lo que la Argentina es. Ojalá nolo olvidemos. 

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