Caso Eulana: ¿Caridad o violencia?

Mundo · Comunión y Liberación
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 0
20 noviembre 2008
¿Qué sociedad es ésta que llama "un infierno" a la vida y "una liberación" a la muerte? ¿Dónde está el origen de esa razón enloquecida, capaz de invertir el bien y el mal y, por lo tanto, incapaz de llamar a las cosas por su nombre?

Suspender la alimentación de Eluana, tal como se ha anunciado, sería un homicidio. Y es aún más grave porque impide el ejercicio de la caridad, ya que alguien la estaba cuidando y seguiría haciéndolo.

El desarrollo de la medicina se hizo más fecundo precisamente cuando, en la época cristiana, comenzó la asistencia a los "incurables", a aquellos a los que hasta entonces se expulsaba de la comunidad de los "sanos", dejándoles morir fuera de los muros de la ciudad. O se los eliminaba, ya que quien los cuidara ponía en peligro su propia vida. Por eso, los que empezaron a cuidar a los incurables lo hicieron por una razón más poderosa que la propia vida, por una pasión por el destino del otro, que tiene un valor infinito al ser imagen de Dios creador.

El caso de Eluana nos pone frente a la primera evidencia que aparece en nuestra vida: no nos hacemos a nosotros mismos. Somos queridos por Otro. Alguien nos arranca de la nada, alguien que nos ama y que ha dicho: "Hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados". Negar esta evidencia nos lleva, antes o después, a rechazar la realidad. Incluso cuando esta realidad tiene el rostro de nuestros seres queridos.

Por eso, reconocer al Misterio que nos está dando la presencia de Eluana no es un pensamiento "espiritual" que los que tienen fe añaden a la realidad: es una necesidad para todos los que, teniendo uso de razón, buscan un sentido. Sin este reconocimiento se hace imposible abrazar a Eluana y asumir el sacrificio de acompañarla; en cambio, se justifica su eliminación, aunque sea de buena fe, como un acto de compasión.

El cristianismo nació precisamente como pasión por el hombre: Dios se hizo hombre para responder a la exigencia dramática -que todos, creyentes o no, perciben- de un sentido para vivir y para morir. Cristo tuvo piedad de nuestra nada hasta dar su vida para afirmar el valor infinito de cada uno, sea cual sea su condición.

Para ser nosotros mismos le necesitamos a Él. Y para vivir necesitamos una educación que nos permita reconocerle.

Noticias relacionadas

Democracia y mundo árabe
Mundo · Wael Farouq
Las dificultades a las que se enfrenta la democracia para encontrar derecho de ciudadanía en el mundo árabe tienen su origen en visiones parciales, defensivas, de posiciones contrapuestas entre distintas corrientes de pensamiento. Un conflicto interpretativo que pierde de vista el corazón, la...
29 junio 2021 | Me gusta 2
Sigue siendo el tiempo de la persona
Mundo · Giovanna Parravicini
Caso Navali, caso Protasevic, el pensamiento único sigue ejerciendo represión, pero a pesar de ello en Rusia, en algunas personas, se abren paso “milagros” de apertura...
16 junio 2021 | Me gusta 3
Para no morir de régimen
Mundo · Giovanna Parravicini
Suspender la alimentación de Eluana, tal como se ha anunciado, sería un homicidio. Y es aún más grave porque impide el ejercicio de la caridad, ya que alguien la estaba cuidando y seguiría haciéndolo. El desarrollo de la medicina se hizo más fecundo...
23 mayo 2021 | Me gusta 2
Marruecos. Crecen las ganas de laicidad
Mundo · Alessandro Balduzzi
Aunque el islam sigue influyendo de manera significativa en la vida política y social del país magrebí, desde hace años varias voces disidentes rechazan el papel de la religión y piden un estado laico...
12 mayo 2021 | Me gusta 2