Bankia: ¿de qué va la crisis?

Mundo · Fernando de Haro
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8 mayo 2012
Antela más que probable intervención-nacionalización de Bankia se ha desatadoen las últimas horas un debate en España sorprendente. Es como si buenaparte de los opinadores profesionales hubieran vivido en otro mundo, en unplaneta anterior a la quiebra de Lehman Brothers. Se discute todavíasobre la conveniencia de usar dinero público para rescatar a la entidadque resultó de la fusión de varias cajas. Y algunos hacen demagogia conlo terrible que es que no haya dinero para educación y sanidad y sí hayadinero para ayudar a los bancos. 

Lacrisis, desde 2008, va de esto. De lo que los economistas llaman riesgomoral (moral harzard). El concepto essencillo: una persona, una entidad, una empresa o una sociedad realizauna cierta acción para buscar beneficios y si la cosa sale bien ganaella y si la cosa sale mal el riesgo lo corre un tercero. En eso haconsistido toda la crisis de las subprime, los créditos fallidosfragmentados y titulizados colocados por entidades que mantenían altascalificaciones de solvencia de las entidades de rating.

Losmejores talentos dedicados a la ingeniería financiera, supervisoresincapaces de hacer frente a lo que tenían delante, la locura de unaeconomía especulativa desvinculada de la economía real y luego el too big to fail, el demasiadogrande para caer, la obligación de rescatar a los grandes bancos paraque no se produjera un colapso del crédito, del sistema en general, todoello retratado con maestría en el documental Inside Job (http://www.youtube.com/watch?v=FzrBurlJUNk). Se pueden discutir algunos detalles de cómo estácontada la espiral de codicia en la película de Charles Ferguson. Perola esencia es cierta.

Losorprendente es que los españoles ahora nos llevemos las manos a la cabezacuando nosotros hemos tenido nuestras subprime y este es el momento en elque están estallando. No eran complejos productos financieros. Era unasimple burbuja creada en el sector inmobiliario, alimentada por lallegada de capitales tras la entrada en el euro, y por el sueño, compartidopor muchos, de vender la primera, la segunda o la tercera vivienda alpoco tiempo de haberla comprado al doble. Porque el dinero llegabafácil, porque la tendencia alcista en el ladrillo no tenía fin. Y cuandola burbuja empezó a pincharse y los promotores empezaron a no vender,los bancos y sobre todo las cajas, en lugar de reconocer los créditosfallidos dieron más créditos para tener limpios los balances. El procesoestá claramente contado en el primer capítulo del libro Nada es gratis (http://www.planetadelibros.com/nada-es-gratis-libro-53425.html). 

Ytambién aquí falló el supervisor, fallaron las cajas controladas por políticosy falló, sobre todo, una cultura de lo que significa el verdaderodesarrollo económico. No podemos sorprendernos ahora de que nos pase lomismo. Laadministración Obama tuvo que quedarse con más del 30por ciento del Citibank, la administración Merkelcon una participación semejante del Commerzbank.La crisis va de esto, de la cruel necesidad de emplear el dinero detodos para pagar la codicia de unos pocos o de no tan pocos. Es la únicasolución para recuperar laconfianza. Lo que pasa es que hay que hacerlo con rapidez ycon contundencia porque de otro modo no se sale a flote. Y el Gobiernosigue sin explicarlo.

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