Asoma el sátiro

España · M. Medina
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15 julio 2010
El segundo día del Debate del Estado de la Nación ha sido tan irrelevante como clarificador. Irrelevante porque ante los representantes del Grupo Mixto Zapatero no se ha preparado nada, ha utilizado ese recurso tan suyo de inundar todo de palabras, con un discurso en el que las ideas se repiten una y mil veces sin orden, con súbitos énfasis de entonación que no concuerdan con el contenido, con una gesticulación de brazos como si estuviese a punto de echar a volar.

Y en ese torrente de golpes de aire, ya sin la tensión por noquear a Rajoy, sin el deber de mostrarse como un neófito de la ortodoxia fiscal, le ha salido con más claridad lo que ya esbozó en la primera jornada. Todo el discurso sobre la economía le aburrió. Lo que le gusta es la política, lo que entiende por política: la próxima jugada táctica. En este caso Cataluña. Y, amparándose en el carácter interpretativo de la sentencia del Constitucional, se ha desquitado repitiendo el argumento de que la nación es un concepto discutido y discutible. Dice aceptar que no se utilice la nación como un concepto jurídico pero lo revindica como sentimiento político. Ha quedado confirmado que Zapatero va a utilizar la sentencia para reafirmar su pretensión de hacer de Cataluña una nación. No hay que olvidar que el Estatut fue cosa suya. Este jueves ha dicho en el Congreso: "hay ciudadanos que consideran que su Comunidad responde a esas características (es una nación). Les podemos tapar la boca, pero en democracia eso no se puede hacer, y tenemos que respetarles".

En el segundo día del Debate ha salido a la luz con más claridad el Zapatero que no renuncia a su proyecto radical, que mira a las elecciones catalanas con la intención de remontar y que revindica su nueva ley del aborto. El Zapatero que pretende acabar la legislatura se ha convertido en una suerte de sátiro. Cuando sabe que le escuchan los mercados y Bruselas enseña su mitad de ortodoxo hombre de recortes. Cuando se puede relajar aparecen tras la tribuna las extremidades de carnero, empeñado en acabar con la Constitución del 78 y en hacer del aborto un derecho.

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