Aquí sí, allí no

Cultura · Cristian Serrano
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2 junio 2013
Grandeza y penuria deambulaban por España al tiempoque la radio iba contando la última hora y media de la liga 2012-2013, conepicentro en Galicia. El fútbol da tanto como puede llevarse, mientras te dejacon la pregunta al borde de las cuerdas vocales. La rianxeira tenía el corazón partido, la suerte de unos era latragedia de otros. Y así, cumpliendo con su obligación, el Celta vivirá lapróxima temporada donde todos sueñan, en primera. Mientras, en Mallorca, ni su Manzano pudo evitar la muertedeportiva de un club que pasa por uno de los peores momentos desde su creación,dentro y fuera del campo. En Zaragoza, descensos aparte, piden decencia en lagestión futbolística  y administrativadel club. Y en san Sebastián, mínimo una vez, sonará el himno de la Championsen la 2013/2014.

Es en la capital maña donde vivimos algo similar auna manifestación en los aledaños del paseo del Prado. No, no era una protestapolítica. Es un no-entender. "Zaragozasí, Agapito no" es, junto a la jota, un nuevo emblema de la ciudad. ManoloJiménez pasa en doce meses de bailar en la plaza del Pilar a marcharseperdiendo quince partidos en una vuelta. No todo es terreno del máximomandatario del club.

El partido del año se jugaba en Riazor. Niveinticinco mil corazones fueron razón suficiente para que el esféricoatravesara la línea que todos desean alcanzar en el fútbol. Hubo en su díacierta esperanza que vaticinaba la permanencia y así, siendo el favorito por lapermanencia, cayó sin dar sensación de peligro en todo el partido. Valerón, lamagia canaria, anunció su adiós tras varios años de mucho sufrimiento. Esprobable que alguna liga llena de petrodólares sea su nuevo hogar. Habrá queestar atentos situación económica en la que queda el conjunto gallego con unnuevo descenso.

Dieciséis años después el Mallorca volverá a segundadivisión tras una nefasta temporada. Malestar social y un proyecto deportivopoco claro han terminado con el sueño de la permanencia. Hizo sus deberes laúltima jornada, necesitaba un gol del Espanyol para salvarse pero éste nuncallegó.

Era la temporada de la Real. Era el día de sanSebastián. Y así, al tiempo que el Depor derramaba lágrimas por su regreso a lacategoría de plata, la Real Sociedad notificaba en Coruña que su regularidadunida a la calidad colectiva merece estar en Europa. Agradecidos están a unvallecano inspirado que le hizo cuatro goles al Valencia para desbaratar a ésteel objetivo de la temporada: la Champions.

Aquí sí, allí no, así es el futbol. La dramaticidady la magia, la pasión y el desengaño, el chasco y el utópico…Todoestá en el futbol. La última jornada de liga cuando todo está en juego, sube alfútbol a un escalón más, lo hace gigante. Y esto no para, alguien tendrá queocupar los lugares que quedan en primera. La eterna promesa, el Elche, ya es deprimera. Quedan dos jornadas, uno más subirá directo y el otro saldrá de unintenso play-off. 

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