¿Acaso no llevan razón los indignados?

Mundo · Manuel Medina
COMPARTIR ARTÍCULO Compartir artículo
| Me gusta 0
17 octubre 2011
Esta vez no se quedaron en la Puerta del Sol. Esta vez los indignados no estaban solos. A las 6 de la tarde del pasado sábado la calle Alcalá de Madrid estaba dominada por una riada de gente muy variada: perroflautas, "fumadores de marihuana", familias, representantes de asociaciones de vecinos, jóvenes que no llegan a final de mes... cada uno con su cartel y con su consigna contra el sistema o contra los políticos, contra los banqueros o contra las hipotecas caras.

En el ambiente un clima de cabreo, ambiente violento y festivo por reencontrarse, por haber tomado la calle con éxito. Enfado contra algo o alguien indeterminado, contra los malos que roban el bienestar y se quieren aprovechar del pueblo. Mientras los indignados recorrían el centro de Madrid y de muchas ciudades de Europa y de América, porque esto se ha hecho global, los ministros de Finanzas del G-20 intentaban decir algo coherente para hacer frente a la Gran Crisis. De momento no han conseguido nada en claro. Los bancos europeos están hechos unos zorros, los 744.000 millones del fondo de rescate europeo no son suficientes para poner a salvo a Grecia, para recapitalizar a la banca del Viejo Continente que es una especie de queso agujereado, con más deuda de los países periféricos en su balance de la que puede soportar.

¿No llevan acaso razón los indignados cuando protestan contra un sistema financiero y contra unos mercados que han separado hasta tal punto el capital del trabajo que se han convertido en un monstruo que lo devora todo? De momento la única solución que se vislumbra para intentar paliar la crisis es seguir aplicando medidas de austeridad fiscal y emplear el dinero público en que los bancos no se hundan definitivamente y se lleven todo por delante. Es para estar indignados o para algo más.

Pero en el razonamiento falta un eslabón. Muchos directivos de las cajas de los ahorros y de los bancos se han comportado como auténticos desalmados, el divorcio entre finanzas y economía real, así como la locura de unos mercados dominados por la especulación son una auténtica lacra. Pero seríamos hipócritas si no admitiéramos que todos hemos sido cómplices de la fiesta. El riesgo de la banca es sistémico porque ha comprado deuda pública de unos Estados que han querido mantener un sistema del Bienestar insostenible. La ciudadanía creía que tenía derecho a eso y a mucho más. La fiesta del dinero barato, el boom inmobiliario y las prestaciones de una Sanidad y unos Servicios Sociales imposibles la hemos protagonizado todos.

Más que la hora de la indignación, es la hora de la responsabilidad. Y la responsabilidad no es violenta, no pretende soluciones imposibles. La responsabilidad te hace meter el arado en la tierra, aunque no se olvida de los que han robado.

Noticias relacionadas

El voto y la rabia
Mundo · Javier Folgado
Europa ha suspirado aliviada ante la victoria de Macron en Francia ante las dudas que suponía el europeísmo de Le Pen en un contexto marcado por la amenaza rusa. ...
11 mayo 2022 | Me gusta 2
Una lección desde Ucrania
Mundo · Giorgio Vittadini
Primero la crisis financiera, luego el peligro del terrorismo, después el Covid-19 y ahora, cuando la pandemia parecía menos agresiva, la guerra. Parece que los desastres colectivos nunca tienen fin, y traen una sensación de derrota casi inevitable....
5 mayo 2022 | Me gusta 3
Francia y el sentido posmoderno
Mundo · Ángel Satué
En la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas se palpa el sentir de la Nación francesa. Las primeras preferencias del ciudadano francés. En la segunda vuelta, en cambio, se piensa en términos de mal menor, algo no muy de la diosa Razón pero que coloca presidentes en el Elíseo....
22 abril 2022 | Me gusta 4
Ver la belleza despierta el corazón
Mundo · Emilia Guarnieri
Estamos hechos para la belleza. ¿Pero con qué ánimo podemos hablar de belleza en medio de la guerra de Ucrania? ¿Qué puede arrancarnos de la nada?...
20 abril 2022 | Me gusta 2