Aborto y relativismo
24.02.2009
Y es que si nadie aceptaría que un funcionario dijera: "Estoy personalmente en contra de la esclavitud y el racismo, pero no puedo imponer mis convicciones personales en el ámbito legislativo". Del mismo modo, ninguno de nosotros debe aceptar que un funcionario declare: "estoy personalmente en contra del aborto pero no puedo imponer mis convicciones personales en el ámbito legislativo". Desgraciadamente algunos de nuestros diputados practican este doble juego.
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