A las duras y a las maduras

Mundo · Mateo Pou
Me gusta 0 | 0
28 enero 2026
Las empresas españolas deben seguir apostando por Venezuela. La gente siempre recuerda a los que se quedaron cuando las cosas fueron mal. Estas empresas españolas ofrecen una imagen cercana y reconocible en la memoria de los venezolanos.

No ha sido hasta que la creciente tensión en torno a Groenlandia y el trágico accidente de Adamuz han acaparado las portadas que los últimos acontecimientos en Venezuela, por ahora, han quedado en un segundo plano. El secuestro de Nicolás Maduro y su mujer por parte de la DEA cogía el pasado 3 de enero al mundo desprevenido y daba la razón a los que hablan de la “jungla geopolítica”. Ian Bremmer, director y fundador de Eurasia Group, denomina esta nueva fase igual que al medio desde el que publica, “G-Zero”: “Estamos regresando a la ley de la jungla, donde los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben”.

La llamada “Operación Determinación Absoluta” (en inglés, Operation Absolute Resolve) abre un periodo de gran incertidumbre que las empresas que operen en Venezuela tendrán que navegar, velando siempre por sus intereses y, espero, también por los de los venezolanos.

En el imaginario de mi generación Venezuela es considerado un país casi tercermundista, pero las condiciones socioeconómicas del país no siempre fueron así. Antes del auge del chavismo la economía venezolana era extremadamente próspera, sobre todo en el contexto de Latinoamérica. En 1950 el PIB per cápita alcanzaba aproximadamente $7.424, más del doble que el de España en ese momento (Fuente: Eumed.net / Maddison Project). Esto último, al igual que la solidez del bolívar, hizo que durante las décadas de los 50, 60 y 70 se le llamara la “Venezuela Saudita”, dado que este crecimiento económico se debía a la balanza comercial del país; en 1958, el 92% de las exportaciones totales provenían del petróleo.

“Venezuela no siempre fue sinónimo de crisis: un país próspero antes del auge del chavismo”

Un modelo económico centrado en el petróleo provoca grandes altibajos dependiendo del precio del barril en el momento y en este sentido Venezuela no ha sido una excepción. Volvió a vivir un boom económico durante la presidencia de Chávez, entre 2004 y 2012. Este segundo superciclo del petróleo impulsó el PIB nacional a su máximo histórico en 2012 pero escondía enormes problemas de infrafinanciación, ausencia de diversificación productiva y una gestión ineficiente de las rentas petroleras, lo que debilitó la economía a largo plazo.

PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.) fue creada por decreto en 1975 englobando todos los activos de la industria petrolera que el gobierno había nacionalizado. Esta empresa pública pasó de ser, durante los 90, una de las cinco petroleras más eficientes del mundo a tener una infraestructura obsoleta. El despido de 18.000 técnicos en 2003, promovido por Chávez, y su sustitución por personal políticamente afín pero no cualificado, junto con el uso de los ingresos de PDVSA para gasto político en lugar de mantenimiento e inversión, provocaron una caída dramática de la producción petrolera (de 3.45 millones de barriles diarios (mbd) en 1997 a un mínimo de 0.39 mbd en el 2020). La producción se ha recuperado ligeramente hasta 2024 (siempre según datos de la OPEP) pero se ha mantenido en alrededor de una cuarta parte de la capacidad histórica.

Este escenario, sumado al sobreendeudamiento del Estado y de PDVSA, así como a las sanciones y los bloqueos financieros, provocó que en 2017 el país entrara en una situación de default o suspensión de pagos.

En este contexto de declive económico y creciente pobreza, las empresas que no siguieron la desbandada general se han acabado convirtiendo en auténticas “islas” de estabilidad. Conservar empleos tiene efecto también en proveedores y servicios y comercios cercanos. Entre estas empresas, varias son españolas y destacan por su arraigo histórico en la región: BBVA, Mapfre, Repsol, Inditex, Iberia y Air Europa, entre otras. Las 4 primeras (BBVA, Mapfre, Repsol e Inditex) destacan por encima del resto en cuanto a presencia en el país. BBVA Provincial lleva más de 7 décadas funcionando en Venezuela, con cerca de 160 oficinas, 1.800 empleados y una clientela de más de 3 millones de particulares, manteniendo, de esta forma, servicios financieros esenciales. Mapfre cuenta con alrededor de 20 oficinas y 320 empleados y Repsol mantiene la producción de unos 39.000 barriles diarios, garantizando empleo técnico y suministro energético mínimo, e Inditex tiene cuatro tiendas de sus principales marcas mediante franquicia.

 “No todas las empresas se fueron: varias españolas siguen presentes en el país”

Claro que estas compañías han mantenido su presencia en Venezuela por interés económico —no se confundan con ONGs—, pero el hecho de no haber huido de la crisis y de mantener cierta estabilidad a su alrededor las diferencia claramente del resto de empresas y deja una imagen cercana y reconocible en la memoria de los venezolanos. Esto, sumado a la probable apertura petrolera bajo un gobierno tutelado por EE. UU. y la llegada de importantes fondos para el sector, que aumentarían la producción y las rentas del petróleo, representa una gran oportunidad de futuro para estas firmas.

En algunos de estos sectores la confianza del cliente es especialmente relevante (seguros, banca), y la gente siempre recuerda a los que se quedan cuando las cosas van mal. Evidentemente, esto suena más a frase de Instagram que a otra cosa, pero no deja de ser cierto; en la memoria de la gente siempre quedan los jugadores de fútbol que no se van cuando el equipo desciende, los bancos que no cierran o que mantienen sus oficinas durante las crisis, el súper de la esquina que no cerró durante el apagón…

No es, entonces, momento de retirar inversiones o servicios del país. Primero, por las familias, para las que estas decisiones corporativas se cristalizan en consecuencias reales. Y, además, porque está en el mejor interés de estas empresas, como el de España en general. La historia compartida, los lazos culturales y lingüísticos y la convergencia del capital humano deberían incentivar la inversión española en Venezuela y mejorar así unas cifras de intercambio comercial realmente modestas: entre enero y octubre de 2025, España exportó apenas 149,8 millones de euros en productos al país latinoamericano —un insignificante 0,06 % de las exportaciones españolas totales— y importó 347,2 millones, con una relación comercial muy limitada en comparación con otros mercados iberoamericanos. Estas cifras no solo reflejan el potencial de fortalecer el comercio bilateral, sino también la oportunidad de buscar aliados en países de habla hispana como Venezuela.

 


Recomendación de lectura: Criados para apostar: de los videojuegos al casino financiero

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Noticias relacionadas

El malestar en las sociedades liberales
Mundo · Letras Libres | 0
Por su interés transcribimos este encuentro, publicado en Letras Libres, titulado "La libertad de Vuelta", con la participación de: Mark Lilla, Leon Wieseltier, Ian Buruma e Ivan Krastev, donde analizaron los desafíos de las democracias contemporáneas....
15 enero 2026 | Me gusta 1
Memorias de un parisino de Totana
Mundo · Antonio R. Rubio Plo | 0
Ante la crisis de civilización europea y occidental la respuesta de Quiñonero, corresponsal de ABC en París, no es otra que la educación y la cultura....
14 enero 2026 | Me gusta 1
Irán: crisis del sistema
Mundo · Claudio Fontana | 0
Irán vive nuevas manifestaciones contra el régimen de la República Islámica. Esta vez, las protestas han estallado por motivos económicos....
13 enero 2026 | Me gusta 1
Venezuela: Se llevaron al dictador, pero sigue la dictadura
Mundo · Mary Cruz Fuentes Ávila | 0
El 3 de enero de 2026, Nicolás Maduro, líder del régimen chavista en Venezuela, fue arrestado y extraído de Caracas, junto con su esposa Cilia Flores, por las fuerzas militares norteamericanas y llevado a Nueva York, donde el 5 de enero compareció por primera vez en la Corte de Nueva York por...
8 enero 2026 | Me gusta 4