El Gobierno italiano, entre la espada y la pared
En ese sentido, esta agencia de calificación considera que las previsiones reales de crecimiento para Italia, partiendo de que cerrará el año con una caída del -0.2%, son, para el año 2015 de tan sólo un 0.2%; para 2016, de un 0.8%; y para 2017, de un 1.1%. En definitiva, unos datos muy pobres para un país que, en palabras de esta agencia, sufre una clara fragilidad ´(…) en el comportamiento del Producto Interior Bruto nominal y real de Italia, incluida su deteriorada competitividad, que está socavando la sostenibilidad de su deuda pública´.
No obstante, Standard& oor,s ha lanzado un guiño al Ejecutivo de Renzi al afirmar que piensa que en los años venideros irán aprobándose progresivamente las reformas estructurales necesarias para de nuevo dinamizar una economía, la italiana, que lleva demasiado tiempo estancada. Claro que esta agencia de calificación realiza esta afirmación sobre la base de que el Gobierno de Renzi podrá mantenerse en el tiempo, olvidando la fragilidad de los apoyos que tiene en muchos sentidos, entre ellos los ya señalados con anterioridad, como es la avanzada edad del Presidente de la República italiana (Giorgio Napolitano) y la tambien veteranía de Silvio Berlusconi, el principal apoyo de Renzi en ese momento pero quien es sólo once años más joven que el Presidente de la República.
A todo ello debe sumarse la oposición tanto interna como externa a un Matteo Renzi que ha asumido en solitario el peso de todo el cambio que necesita el país. Quedan ya sólo dos meses y medio para que se cumpla un año desde que el Primer Ministro se hiciera cargo de la dirección del Consejo de Ministros e Italia sigue sin crecer. Además, la reforma laboral, como ha podido comprobarse en España, puede atraer la inversión y generar empleo, pero la primera consecución puede ser un aumento considerable del número de parados en un país que, debemos recordarlo, tiene una tasa de desempleo que es exactamente la mitad que en España. En fin, veremos cómo es capaz de manejar la situación un Matteo Renzi que necesita un auténtico balón de oxígeno para poder afrontar estos momentos tan críticos como cruciales. Empeño no le falta al joven político toscano, pero ya sabe que en la política italiana puede pasar cualquier cosa, y Renzi no es, en ese sentido, ninguna excepción. O al menos así me parece.