SOCIEDAD: LA POLIS

2014: UNA NUEVA ENCRUCIJADA para nuestra sociedad

España · PaginasDigital
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11 junio 2014
Tiempos nuevos. La democracia que hemos conocido desde que la Constitución de 1978 echó a andar está experimentando cambios que hacen temblar las instituciones y la propia sociedad española: por un lado, la abdicación de Juan Carlos I, quien ha sido papel moderador clave durante la Transición, ante los escándalos que ha sufrido la Monarquía. Por otro, la expresión articulada del movimiento de los “nuevos derechos”, que ha germinado entre la mayoría de los ciudadanos. Ante el descrédito de la llamada “casta” política, la gente, dejándose llevar por el hartazgo ante los casos de corrupción e ineficacia de las instituciones y por el deseo de un cambio, ha cruzado la línea: por eso reaparece Podemos. El Rey anuncia su abdicación

Tiempos nuevos. La democracia que hemos conocido desde que la Constitución de 1978 echó a andar está experimentando cambios que hacen temblar las instituciones y la propia sociedad española: por un lado, la abdicación de Juan Carlos I, quien ha sido papel moderador clave durante la Transición, ante los escándalos que ha sufrido la Monarquía. Por otro, la expresión articulada del movimiento de los “nuevos derechos”, que ha germinado entre la mayoría de los ciudadanos. Ante el descrédito de la llamada “casta” política, la gente, dejándose llevar por el hartazgo ante los casos de corrupción e ineficacia de las instituciones y por el deseo de un cambio, ha cruzado la línea: por eso aparece Podemos.

Inseguridad, miedo: en el fondo, es lo primero que me ha surgido cuando he visto los resultados de las elecciones europeas. Signo de que hay algo en nosotros que se tambalea: ¿nuestro aburguesamiento?. Seguramente. En cualquier caso, ha sido un guantazo en toda regla a los grandes partidos, que sufren una falta de democracia interna y una burocratización. La situación económica española, el drama del paro, la precariedad en el empleo, la falta de un horizonte para los jóvenes…todo ello ha coadyuvado a una deriva justicialista-populista que ha germinado con raíces profundas en la sociedad española; sobretodo, entre quienes se encuentran en edad de empezar una vida propia (hayan estudiado o no en la Universidad).

Hay que reconocer que, a pesar del largo camino andado de nuestra democracia, se están dando síntomas de agotamiento: uno de ellos, es la polarización que está empezando a cundir entre los ciudadanos, cuando nos hacemos eco del binomio de la lucha de clases neomarxista del siglo XXI. El modelo keynesiano de intervención fuerte de los poderes públicos ha sido ampliamente aceptado por el conjunto de la sociedad española, que entiende que hay “derechos sociales” que constituyen conquistas a las que no se puede renunciar.

Otro factor es el descrédito que ha salpicado a nuestra Monarquía, y de la que el propio Juan Carlos I no ha sido capaz de sustraerse: el escándalo Urdangarín ha sido la gota que ha colmado el vaso; la salud delicada del Rey y algunas actuaciones bastante desafortunadas, creo, reclamaban un golpe de timón. En este sentido, el monarca ha acertado al adelantarse y tomar la iniciativa de una renovación generacional dentro de la propia Jefatura del Estado. Pero hay más cosas que ver.

De la nada, un camino político.

Y, por si fuera poco lo de la crisis institucional, surge otro actor que irrumpe en la escena política con una fuerza inusitada: un actor político nacido en el ámbito universitario, formado por un grupo de profesores de la Facultad de Ciencias Políticas que dan crédito a su deseo de transformar radicalmente la realidad política española: las instituciones, la sociedad y las relaciones socio-económicas. La Promotora de Pensamiento Crítico, formada por los profesores Ariel Jerez, Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón o Carolina Bescansa, han ido sembrando pacientemente con su discurso (haciendo un uso muy inteligente de las redes sociales) ámbitos de debate que nacen con la idea de cuestionar la Transición española y crear programas de radio y televisión (La Tuerka, con apoyo del diario Público y del grupo de Jaume Roures). A ello, se le une el hecho de haberse curtido a nivel televisivo, en los debates en la presentación de sus propuestas (populismo elevado a su máxima expresión), que les ha dado una consistencia ideológica al haberse dejado cuestionar y aprendido a utilizar datos, argumentos, ejemplos….En suma, los frutos de un trabajo largo de quienes han tenido siempre como horizonte una toma del poder para cambiar la sociedad.

Ya es sabido en qué se ha convertido el Campus de Somosaguas como dominio absoluto de la izquierda, cuyos efectos en la convivencia se dejan ver de vez en cuando (intentos de agresión a quienes proponían un juicio sobre la vida desde la pasión por lo real; ideologización intensiva e intimidación a profesores que no han compartido sus ideas; alineación con el movimiento 15-M…). Y no les ha faltado razón: todas las instituciones, incluida la Universidad, se han aburguesado. La falta de amor a la verdad y de una razón profunda por la que trabajar, relacionarse, estudiar, investigar, emprender…nos ha salpicado hasta los tuétanos y nos ha paralizado en la vorágine del niño mimado que le pide a su papá Estado que le dé todos los caprichos, y no entiende el fundamento de una cultura de la responsabilidad.

Tras la reacción primera del miedo (connatural en nosotros, tan ufanos y tan aferrados a nuestras burbujas existenciales), cada vez cobra con más fuerza la necesidad de un examen de conciencia: Han fallado las instituciones, los partidos y la administración pública. Han fallado también la mayoría de las Organizaciones de la Sociedad Civil, que se han hecho cómplices en la percepción de la trampa subvencional del Estado keynesiano clientelista. Especialmente, quienes vivimos en la Iglesia tenemos la mayor parte de responsabilidad, porque, en vez de acompañar en el deseo a nuestros conciudadanos, al embarcarnos en lo que llamaría las mismas batallas de siempre (aborto, divorcio, homosexualidad, voto útil, colegios concertados..), hemos abdicado de nuestro ser Presencia para otros. Nos dejamos llevar por un moralismo asfixiante, que nos ha hecho más inseguros porque, en el fondo –como decía un santo de nuestro tiempo- buscábamos “una patria para nosotros mismos”, cuando sabemos desde siempre que ésa jamás la tendremos.

En el fondo, me veo igual que mis conciudadanos: el mismo hartazgo; la misma expectativa; idénticas inseguridades ante el futuro…la esperanza de que Algo cambie. Tengo la misma inseguridad que ellos y, sin embargo, yo he encontrado a Alguien que hace la Vida más profunda, bella y dramática. He visto un Rostro humano que, sin censurar mi cansancio y mi cobardía, me hace volver a respirar. Y ver a compañeros de trabajo, amigos, vecinos…que no tienen una razón por la que vivir me recuerda que, aunque no estoy libre de ello, he sido elegido por Otro.

Quienes han votado a Podemos tienen una exigencia de justicia que necesita ser verdaderamente respondida. Pensemos en Solidarnosc: que los cristianos seamos uno más y renunciemos a nuestros privilegios legales, sociales o de cualquier otra índole contribuirá a una Iglesia más despojada, eso sí; pero más libre. Basta de aburguesamiento.

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