Vox es como el rearme nuclear

En la Conferencia de Seguridad de Múnich, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, que es un señor más educado, nos invitó a los europeos a renovar nuestra vieja amistad con Estados Unidos. Aseguró que Estados Unidos podría apañarse solo pero que prefiere tener a Europa como socio.
Marco Rubio habló de los lazos históricos y culturales de Estados Unidos con Europa, pero dejó claro que es Estados Unidos es quien lidera y que Europa lo está haciendo mal en algunas cosas como la migración. En la Conferencia de Múnich, Merz, el canciller alemán, y Macron, el presidente francés, apostaron claramente por una Europa militarmente reforzada, con aumento de gasto de armamento. “Europa ha estado vacaciones y tiene que volver”, dijo Merz. Sánchez estuvo en la Cumbre e intervino ayer en una línea contraria a la de Alemania y Francia, defendió que España no llegue al 5 por ciento de gasto en defensa y defendió el desarme nuclear.
Sánchez argumentó que el problema de frenar el rearme nuclear no es de derechas ni de izquierdas.
Es muy curioso porque en España defiende lo contrario ante un problema que supone un desafío tan relevante como la seguridad exterior: la amenaza del desencanto político. Los resultados de la semana pasada en Aragón dejaron claro que el PSOE y la izquierda están en cada libre, que el PP está estancado o aunque sigue ganando y que Vox está disparado. Estaría bien que Sánchez aplicara el mismo criterio al armamento nuclear que a la amenaza interior de una democracia en la que el desencanto está disparado.
Si Sánchez reconociera que el problema del auge de Vox no es un problema ni de izquierda ni d derecha habríamos avanzado mucho. Pero no puedo reconocerlo porque él es el origen del problema y quiere sacarle partido al problema. Los votantes de VOX, muchos jóvenes, más que apoyar un proyecto, expresan un rechazo del sistema de partidos, de las instituciones, de la cultura política vigente.
No se resolverá este importante reto descalificando a los votantes de VOX ni intentando sacar provecho del descontento. Hay mucha gente que piensa y siente que está excluida, que la alternancia entre la izquierda y la derecha tradicionales no les representa, que los partidos mayoritarios han creado una partitocracia, que las instituciones no están al servicio de ciudadano y del bien común, que los espacios en los que se expresa la opinión pública y la opinión publicada no son sirven para dar espacio a sus razones y sus afectos, que los cauces por los que discurre el mínimo consenso cultural de nuestro país no son los suyos. Sánchez nunca reconocerá el problema porque el problema es el.
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