Una riqueza viva en el corazón de la nación

Mundo · José Luis Restán
Me gusta 0
19 junio 2008
Recientemente se ha desarrollado en la ciudad norteña de Osnabrück la edición anual del Katholikentag, la gran jornada de los católicos alemanes en la que han participado más de treinta mil personas en diversos eventos culturales, festivos y litúrgicos, la mayor parte celebrados en lugares cívicos emblemáticos. En este acto de naturaleza evidentemente pública no han dudado en participar tanto la canciller Angela Merkel como el líder socialdemócrata Kurt Beck.

Como es sabido, la señora Merkel es de confesión evangélica y no esconde el influjo de sus convicciones en el ejercicio de su tarea política. Han sido significativas su defensa de la mención a las raíces cristianas en el proyecto de Constitución europea y de las razones de Benedicto XVI en la agria polémica que siguió al discurso de Ratisbona. Pero aun así, retratarse con una intervención en el Katholikentag debe ser más de lo que algunos estómagos laicistas españoles pueden digerir.

La vicepresidenta De la Vega acaba de sentenciar que la laicidad preconizada por la Constitución consiste en que las religiones no interfieran en los asuntos públicos. Mentira primero y sandez después. Mentira porque precisamente nuestra Constitución (por cierto muy en línea con la alemana) reconoce el papel positivo de las confesiones religiosas para la convivencia civil y postula la colaboración con ellas de los poderes públicos. Sandez porque toda religión es por naturaleza un asunto de carácter público, así que pretender la no injerencia en los asuntos públicos es algo así como pretender la cuadratura del círculo. Ridículo, pero peligroso cuando se pretende realizar con todos los instrumentos al alcance del poder.

Pero por fortuna para los alemanes, Merkel no es De la Vega, y la canciller no ha tenido reparo en alabar la contribución de los católicos en cuanto tales a la convivencia nacional, al tiempo que ha reconocido ante todos que su fe cristiana le sostiene e ilumina en el ejercicio de su alta magistratura. Que se sepa, esta afirmación no ha causado ningún revuelo en Alemania, país que conoce por experiencia hasta qué punto la vivencia de la fe cristiana ha sido y es fuente de compromiso ético, de cohesión civil, de creatividad social y de resistencia al totalitarismo. ¿Qué tal un viaje de estudios por las riberas del Rín, señora De la Vega?

Y para que no piense que eso es cosa de los democristianos de la CDU, puede entrevistarse también con el líder del SPD, Kurt Beck, que también se hizo presente en el Katholikentag y mostró allí su satisfacción por la vitalidad social del catolicismo germano. Por supuesto que él es un hombre de izquierdas (sí, de esa izquierda a la que miraba tanto Felipe González en los 80) y no consta que sea católico, pero la realidad del país es la que es, y parece que en Alemania entienden la laicidad de una manera abierta y positiva, y consideran a las religiones, muy especialmente al cristianismo, como una riqueza viva en el corazón de la nación, y no como una mina flotante y molesta, a la que es preciso quitar la espoleta. Por eso, entre otras cosas, Alemania está donde está, y mientras nosotros jugando al aprendiz de brujo.

Noticias relacionadas

Navalny, memoria de un sacrificio
Mundo · Adriano Dell'Asta | 0
Las discusiones, los análisis y la confusión de opiniones sobre su legado corren el riesgo de ocultar el hecho puro e indiscutible de que un hombre ofreció libremente su vida por la verdad. Recordamos a Navalny en el segundo aniversario de su muerte....
18 febrero 2026 | Me gusta 5
Irán-Estados Unidos: es difícil empezar a hablar
Mundo · Claudio Fontana | 0
Han comenzado las negociaciones entre estadounidenses e iraníes con la esperanza de evitar el estallido de una nueva guerra, aunque la desconfianza entre las partes es máxima. A lo que se suma la preocupación de Israel por el resultado que puedan tener las negociaciones....
12 febrero 2026 | Me gusta 1
La posguerra sin paz de Gaza
Mundo · Alessandra De Poli | 0
Después de tantos muertos, la vida en Gaza sigue siendo asfixiante. La supervivencia sigue dependiendo de la entrada de ayuda. Lo que el mundo ahora llama "calma" se consideraría una crisis en cualquier otro lugar....
4 febrero 2026 | Me gusta 1