Un regalo para ella
03.10.2013
La película, con muchos momentos hilarantes, lleva al extremo de la parodia esa cultura de la mascota que ha dado a los animales domésticos un estatuto casi humano de derechos y atenciones. Así se pone de manifiesto, no sólo lo irracional de tal conducta, sino también el drama de tantas parejas centradas en sí mismas que no conciben la posibilidad de la procreación. El continuo paralelismo que presenta el film entre tener una mascota y tener un hijo es sintomático de una sociedad enferma. En ese sentido, la película, y sobre todo su resolución, dejan un sabor agridulce, el sabor de lo que está entre lo cómico y lo trágico.
Noticias relacionadas
Un balance de la legislatura0
La legislatura se cierra marcada por la polarización, la ausencia de Presupuestos y el deterioro de...
Si no reconocemos a quienes tenemos delante Más allá del juicio, en busca del hombre0
Reproducimos un artículo de Cesare Cornaggia y Pier Luigi Banna, aparecido recientemente en...
Nuestros escaparates rotos0
Más que política, estos días en las plazas, ocupadas por jóvenes de media Europa, surge un...
Susto o muerte1
Puede que nunca antes en la democracia española se hayan acumulado tantas razones para votar a...




