Un regalo para ella
03.10.2013
La película, con muchos momentos hilarantes, lleva al extremo de la parodia esa cultura de la mascota que ha dado a los animales domésticos un estatuto casi humano de derechos y atenciones. Así se pone de manifiesto, no sólo lo irracional de tal conducta, sino también el drama de tantas parejas centradas en sí mismas que no conciben la posibilidad de la procreación. El continuo paralelismo que presenta el film entre tener una mascota y tener un hijo es sintomático de una sociedad enferma. En ese sentido, la película, y sobre todo su resolución, dejan un sabor agridulce, el sabor de lo que está entre lo cómico y lo trágico.
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