¿Quién entiende a Trump?

Aunque Ana Sofía Cardenal Izquierdo, en un clarificador intento, ha buscado explicarlo haciendo un balance del primer año en un artículo en Ethic: “No estamos ante una retirada del mundo, sino ante una redefinición del papel de Estados Unidos en términos más cercanos a una lógica imperial que a una potencia de poder blando” afirma la autora.
Quizá los zarpazos de Trump son signos evidentes de un Imperio en decadencia. Lo que sí parece obvio es que con Trump se impone la cultura de la ley del más fuerte y sus modales son expresión de ello. Es difícil encasillarlo ideológicamente tampoco a la derecha, de hecho, una parte de la derecha vive perpleja su irrupción mientras que otra vive esperanzada con ella ya que lo ve como respuesta a la cultura woke, o como una posibilidad de salida a la insufrible situación en Venezuela.
Esta cultura del matón, la del país poderoso que juega a interferir negativamente en otros países no es nueva. De hecho, la influencia de China y Rusia en Venezuela, o la rusa en Ucrania o Bielorrusia son buenos ejemplos.
No es que Trump haya inventado la tiranía ni es el primero en ejercerla, pero su desprecio a la vida, a la dignidad de la persona le acercan claramente a la figura del tirano en un país que otrora se ponía como ejemplo de sociedad libre y que culturalmente ha sido una referencia global.
Ante esto me parece que hay dos preguntas claves: ¿Cómo hemos llegado a esta situación? Con una sociedad americana, y no americana, con un apoyo tan alto a Trump y ¿es mejor la cooperación o es mejor la ley del más fuerte?
Ante la primera, sin duda, las crisis económicas generan un caldo de cultivo para que crezcan los populismos pero también la insatisfacción con la propia vida. Las democracias liberales han intentado mejorar la política con mayor o menor éxito, pero no dan una respuesta a una vida con sentido (¡Y buena cosa es que no pretendan dar una explicación de sentido y se limiten a mejorar la vida de las personas!).
Respecto a la segunda pregunta resulta de una gran miopía revelarse de este modo contra tus propios socios que al final te pueden acabar viendo como tu enemigo. A la larga eso puede provocar alianzas con otros países como China que también estarán dispuestas a jugar al juego del más fuerte.
En la historia tenemos ejemplos de cómo la cooperación ha permitido un beneficio para todos. Y ejemplo de esto, con todas sus imperfecciones, ha sido la UE que ha permitido un desarrollo y un periodo de paz en nuestra Europa que nunca antes habíamos conocido. No por sabido hay que dejar de repetirlo (fondos NEXT GENERATION, las vacunas frente al COVID, el mercado único…).
Frente a la tiranía, hace falta un sujeto que viva en la verdad como ha dicho el primer ministro canadiense parafraseando a Havel y hace falta que este sujeto sea capaz de vivir en comunidad que sostengan las instituciones democráticas que nos dotan de normas para la justa convivencia.
Dice Timothy Snyder en su libro Sobre la tiranía que te sometes a la tiranía cuando renuncias a la diferencia entre lo que quieres oír y lo que realmente sucede.
Para leer más sobre el tema:
Sobre la tiranía (Tymothy Snyder, Galaxia Gutenberg)
La tiranía del mérito (Michael J. Sandel, Ed. Debate)
Recomendación de lectura: Entendiendo a mi amigo populista
0


1
