Martha Marcy May Marlene
03.10.2013
La impresionante interpretación de Elizabeth Olsen y una puesta en escena con mucho estilo contribuyen a clavar en la butaca al espectador ante este drama psicológico con aire de thriller, que no sólo retrata con precisión el perfil de un lavado de cerebro, sino que se puede leer como una inquietante metáfora de nuestra sociedad. A pesar de la dureza de muchos momentos, se agradece que el director no se regodee en ellos y ponga siempre en el centro el conflicto humano de los personajes. Una cinta muy interesante para espectadores exigentes.
Noticias relacionadas
Entre la automatización y la burocratización del mundo, lo que se salva es el comienzo0
Desde los robots-chef hasta el VAR: cuando las máquinas restan espacio a la interpretación humana,...
La paradoja de la libertad0
Por su interés publicamos este artículo de Costantino Esposito, aparecido en el periodico Il...
El megapoder de las empresas tecnológicas deja pequeños a los Estados0
La politóloga Asma Mhalla señala el surgimiento de un nuevo poder geopolítico y económico, el de...
Renovación sinodal de un movimiento eclesial y de un encuentro cultural León XIV interviene en el Meeting de Rímini
Religión Res Publica · Rodrigo Guerra López, Secretario de la Pontificia Comisión para América Latina
1El discurso pronunciado el sábado 22 de agosto por León XIV en el Meeting de Rímini debe leerse...




