Lydia Davis
20.06.2011
1. la traducción impecable, como siempre, del gran Justo Navarro.
2. la brevedad de los textos.
3. el juego que hacen entre sí.
4. que esta mujer sí que escribe literalmente lo que le da la gana (se ve que no vive de esto sino para esto).
5. su mirada oblicua, como la luz dorada de la tarde.
6. las claves que ofrece para entender su (famoso) entorno.
7. el modo tumbativo y a la vez elegante como lo hace.
Aquí un cuento (sobre Kafka preparando una cena vegetaleriana a Milena, sobre las muecas de un marido infiel y mentiroso pillado en un parking), allí dos frases sentenciosas, más allá una impresión, un poema en prosa o un retazo de traducción.
A mí juicio, lo mejor de la temporada. Un must. ¡Una auténtica pasada!
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