Los pecados del progreso
17.03.2009
Y si bien las fuerzas políticas deben velar por el bien común y la vida de los indefensos, sin engañar al pueblo llamando bien al mal, es tarea de la Iglesia resucitar a los muertos de espíritu exhortándoles al arrepentimiento antes de que sea demasiado tarde. Ése es el papel de la Cuaresma: liberar al hombre de la angustia de una vida sin Dios por el pecado, y el regreso a la casa paterna emulando al protagonista de la parábola evangélica del hijo pródigo.
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