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Libro imprescindible para una derecha estatalista

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19 mayo 2013
El té en casade Charles Glenn, a media tarde, rescata las esencias de New England. Mientrasla luz -tamizada por las hojas de una gran haya- entra en su cocina, laconversación tiene el sosiego de otros tiempos, el poso necesario para hablarde las cosas que realmente importan. Glenn ha dedicado su vida a estudiar lossistemas de enseñanza de buena parte del mundo y se lo disputan universidadesde todo el planeta. Pero su pasión son los inmigrantes y la gente sencilla.Cuando puede se escapa de Boston a la cabaña que tiene junto a un lago, en NewHampshire, la tierra de la libertad, donde escribe y ayuda a amigos endificultades que tienen 60 años menos que él.

Glenn es unpastor protestante que conoce muy bien la doctrina católica de lasubsidiariedad. A todos los que hacen política educativa en Europa lesconvendría mucho leer uno de sus últimos libros: Contrasting Models ofState And School (New York, 2011).

En Contrasting estudia cuatro modelos de política educativa -los de Alemania, Austria,Holanda y Bélgica- desde el XIX hasta la actualidad. La comparación tieneespecial actualidad en España. El proyecto de reforma de la educación que hapuesto en marcha el Gobierno de Rajoy corrige algunos problemas importantes.Establece sistemas de evaluación objetivos y va a garantizar un contenidomínimo de las asignaturas fundamentales en todo el país. Pero no corrige elestatalismo de fondo instaurado por los socialistas a mediados de los años 80.Un estatalismo que deja a la escuela de iniciativa social (colegiosconcertados) en la misma precariedad que han sufrido hasta ahora. LaAdministración seguirá teniendo el poder discrecional del que goza hasta elmomento para conceder las ayudas que la enseñanza de iniciativa socialnecesita.

La derechaespañola, en parte por miedo y en parte porque comparte la mentalidad de laizquierda, no cuestiona el dogma de que el verdadero sujeto del "serviciopúblico" de la enseñanza es el Estado. La escuela de iniciativa social, en elfondo, solo puede ser tolerada. No se le puede reconocer la plena ciudadanía.

España, ajuzgar por lo que cuenta Glenn, se parece mucho a la Alemania del XIX y de laprimera mitad del XX. No a Bélgica y a Holanda que, según el profesorestadounidense, ofrecen "uno de los sistemas con más escuela de iniciativasocial (…). Las leyes y la política holandesa sostienen el sistema escolar másplural del mundo con docenas de modelos de educación que gozan de plenafinanciación pública". En Bélgica, un pacto educativo promovido por lospartidos cristianos a mediados de los años 50, estableció que los colegiosgestionados por la Administración no tenían prioridad sobre los colegiossociales. Por el contrario, Alemania y Austria hasta no hace poco, y "todavíasigue siendo así en parte", entienden las escuelas populares como uninstrumento destinado a crear lealtad política hacia el Estado. Glenn, además,establece cierta relación entre este fenómeno y el totalitarismo.

Afortunadamentelas cosas empezaron a cambiar en Alemania a partir de 1987, gracias a unasentencia del Tribunal Constitucional. La política educativa varía en losdiferentes lander. En Hamburgo, hasta esas fechas, loscolegios de iniciativa social solo recibían ayudas públicas para pagar el 25por ciento de los gastos, el 75 por ciento restante lo sufragaban los padres. Cuando se le reclamó más dinero, el Gobierno argumentó que "la función delas escuelas no estatales era enriquecer el sistema público con más oferta". Nohabía pleno derecho a ser educado en ellas. Lo mismo que hubiese contestado unfuncionario español bienintencionado. Una respuesta que ilustra la mentalidadde los que consideran que el Estado es "el primer educador". Pero el TribunalConstitucional obligó a corregir el criterio. Y utilizó un argumento muyprovocativo. Los colegios de iniciativa social no eran de segunda división."Solo cuando las colegios de iniciativa social son accesibles a todos losciudadanos por razones financieras -explicó el Tribunal- está garantizada lalibertad de enseñanza". Es decir, la tutela del derecho aldesarrollo de la propia personalidad, según el fallo, no solo implicatolerancia hacia otros modelos, supone el derecho a que los niños desarrollensu identidad en las comunidades que les son propias, es decir en escuelaspopulares. De forma gratuita. El Estado está obligado a que los ciudadanostengan diferentes tipos de escolarización.

Esta es lasentencia que la derecha española tiene que leer. Y si tienen algo más detiempo también les convendría estudiar el libro de Glenn. Es un hombre muyabierto: si sus líderes están interesados, seguro que les invita a tomar el té.Luego pueden hacer trabajo social. 

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