Infierno blanco
03.10.2013
El siempre grande Liam Neeson está al frente de esta historia de aventura y terror, que acumula tópicos y que se permite hacer sus pinitos teológicos sobre la existencia de Dios. Está bien rodada, e incluso bien interpretada, pero está llena de inverosimilitudes, de situaciones trilladas, y momentos de pura fórmula sin pizca de originalidad.
La cinta es un canto al individuo, a la autosuficiencia, al impulso vitalista por sobrevivir, así como supone una negación algo infantil del sentido trascendente de la vida. Si la película hubiera optado por la mera aventura, dejando fuera sus veleidades metafísicas, probablemente hubiera mejorado algo, aunque no es seguro. No está mal… para pasar el rato.
Noticias relacionadas
La paradoja de la libertad0
Por su interés publicamos este artículo de Costantino Esposito, aparecido en el periodico Il...
El megapoder de las empresas tecnológicas deja pequeños a los Estados0
La politóloga Asma Mhalla señala el surgimiento de un nuevo poder geopolítico y económico, el de...
Renovación sinodal de un movimiento eclesial y de un encuentro cultural León XIV interviene en el Meeting de Rímini
Religión Res Publica · Rodrigo Guerra López, Secretario de la Pontificia Comisión para América Latina
1El discurso pronunciado el sábado 22 de agosto por León XIV en el Meeting de Rímini debe leerse...
Ceuta desde la perspectiva europea 0
Desde la perspectiva de Europa, la llegada masiva de miles de jóvenes marroquíes a la exclave...

0

35
