Fish tank
03.10.2013
La película está rodada con buen pulso, lenguaje narrativo moderno, con mucha cámara en mano, planos secuencia y un formato de pantalla ya en desuso. Los actores no profesionales son muy creíbles y el retrato que hace de los ambientes más deprimidos de la sociedad de consumo es crudo y realista. Pero al film le falta una luz, un punto de fuga, un mínimo de positividad humana plausible. Por ello el resultado es claustrofóbico, nihilista, muy alejado del utopismo del primer Ken Loach.
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