El ludópata que salvó una vida del aborto
18.03.2009
Nació Marta, una niña que con el tiempo sería a la vez consuelo para su madre y desazón para sus tíos. Pasaron los años y el tío de Marta se desplazó al país donde ella vivía, y allí enfermó gravemente. Marta le salvó la vida pagando los servicios médicos más caros de la ciudad y prolongó su existencia 4 años. La tía, por su parte, vino a quedar en la pobreza. Marta la sostuvo económicamente y le prestó todo tipo de atenciones en sus últimos momentos.
Cada vida concebida es un misterio inabordable y sagrado. Sólo Dios conoce su misión, que puede incluir el beneficio de aquéllos que la odiaron y compraron su muerte antes de nacer.
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