Desde Paraguay
28.02.2013
En este mundo donde absolutamente todo colabora para la distracción y estimula la tentación de la autosuficiencia, todas las palabras que nos has dicho fueron una importante bandera levantada para volver a mirar el "Unun necesarium", como lo llamaba Don Giussani, y así nos ayudaste a retomar la mirada hacia el Señor. Todos los días he rezado por ti y te prometo seguir haciéndolo, también por el próximo Papa. También te pido que te acuerdes de nosotros en tus oraciones, especialmente por mi país, Paraguay, que la Virgen de Caacupé nos proteja siempre.
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