Cien clavos (Centochiodi), de Ermanno Olmi

Cultura · Juan Orellana
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17 septiembre 2008
¿Por qué? Por tratarse del testamento de un gran cineasta que quiere rendir un homenaje poético y metafórico a Cristo. Por su lectura discutible y polémica del cristianismo. Por hacer un cine para sí mismo, de espaldas a las exigencias del mercado. Por ilustrar un cierto cristianismo inmanentista.

¿De qué va? Un joven y eminente profesor de la universidad de Bolonia se ve envuelto en una delicada investigación sobre unos incunables acuchillados. Decide escapar de todo y termina recorriendo la apacible ribera del Po. Allí se instala en un edificio de piedra abandonado. En torno a su nuevo hogar se van tejiendo historias cotidianas de amor y amistad entre el profesor y las gentes del lugar.

¿Para quién? Para los amantes de las discusiones originadas por una película polémica. Para los degustadores de las dobles y triples lecturas. Para los que buscan esquemas rotos. Para los seguidores de Ermanno Olmi.

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